Sueños que quisimos convertir en realidades,
realidades que quedaron reducidas a apariencias,
aparentemente mentiras desmienten las verdades,
verdades que pueden llevar a la demencia.
Demencial historia quisimos vivir rápidamente,
rápido como un cohete que se eleva dirección al cielo,
y tras su explosión desaparece para siempre,
y tras su estallido no regresa al suelo.
Como ese fuego del que ahora sólo quedan cenizas,
cenizas que se lleva el viento,
viento que recorre mis facciones enfermizas,
viento que suena cual lamento.
Como tu recuerdo, del que cada vez me acuerdo menos,
como el absurdo de hacer los adioses amenos,
cómo la impotencia que da que la vida se acaba
y no puedes hacer nada.
¿Dónde están las oportunidades que no se han presentado?
¿Qué hay de lo inexplicable de la explicación?
¿Dónde quedaron los juguetes con los que has jugado?
Quedaron en el fondo de mi corazón.
Qué me queda, si ya no hay nada,
qué consuela mi alma amarga,
quién endulza el sabor a derrota,
quién me arregla la vida, que anda rota.
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